Traqueotomía: riesgos

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Riesgos inmediatos

Hay varios riesgos a corto plazo asociados con las traqueotomías. La hemorragia grave es una complicación posible. La laringe o el esófago pueden dañarse durante la cirugía. El aire puede quedar atrapado en los tejidos circundantes o el pulmón se puede colapsar. El tubo de traqueotomía puede verse bloqueado por los coágulos de sangre, mocos o la presión de las paredes de las vías respiratorias. Los bloqueos pueden prevenirse por succión, humidificando el aire, y seleccionando el tubo de traqueotomía apropiado. Las infecciones graves son raras.

Riesgos a largo plazo

Con el tiempo, se pueden desarrollar otras complicaciones después de una traqueotomía. La propia tráquea puede verse dañada por un gran número de razones, incluyendo la presión del tubo, las bacterias infecciosas que forman el tejido de cicatriz, o la fricción de un tubo que se mueve demasiado. A veces, la abertura no se cierra por sí sola después de que el tubo se retire. Este riesgo es mayor en las traqueotomías con tubos que permanecen en el lugar durante 16 semanas o más. En estos casos, la herida se cierra quirúrgicamente. Puede ocurrir un aumento de las secreciones en pacientes con traqueotomía, que requieren aspiración más frecuente.

Grupos de alto riesgo

Los riesgos asociados con traqueotomías son más altos en los siguientes grupos de pacientes:

  • Niños, especialmente los recién nacidos y los bebés.
  • Los fumadores.
  • Los alcohólicos.
  • Los adultos obesos.
  • Las personas mayores de 60 años.
  • Las personas con enfermedades crónicas o infecciones respiratorias.
  • Personas que toman relajantes musculares, medicamentos para dormir, tranquilizantes o cortisona.
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